Un Café para los Días de la Vida

               Sin duda alguna la actual pandemia ha sido un juez que nos ha mostrado la cruda realidad de lo que somos -y lo que no-, nos ha ensenado a conocer nuestros momentos más lúcidos y nuestras sombras más oscuras. Como respuesta al encierro hemos redescubierto pasatiempos que nunca pensamos idealizar: cocinar, escribir, investigar, etc. Esto ha permitido aliviar la carga de estrés e incertidumbre propia de cualquier crisis.

El café en la mayoría de los países de Latinoamérica ha formado parte de una cultura adoctrinada por grandes monopolios, y las consecuencias que estos traen (cosa que intencionalmente no mencionaremos). Sin embargo, hoy nos hemos topado con la dicha de unos pocos valientes que, bajo todo escenario de fracaso, han dado un paso adelante por la democratización de un café de especialidad. Estos valientes han sido capaces de apoyar a productores de café de muy alta calidad, los cuales no solían tenían mercado.

Volviendo al plano de los consumidores, esto ha permitido que más personas tengan acceso a un café de especialidad, con una trazabilidad transparente y con los debidos controles de calidad (o al menos así esperamos que sea). De forma que, lo que anterior representaba un suplemento energético, hoy se ha transformado en un disfrute sensorial.

Conversado con alguien de la familia A Coffee Wanderer, hemos descubierto el poder de una sencilla taza de café de especialidad. Cómo este café ha logrado trascender lo habitual y formar parte de una terapia de bienestar asequible para todos, una experiencia que todos nos une y nos merecemos.

Entonces llegamos a la conclusión de que, si partimos de que el café de especialidad es muy sensible a cada parte de su cadena de producción, es de mucha importancia que seamos selectivos en lo que consumimos y cómo lo preparamos. Les invitamos a constantemente explorar nuevos cafés y métodos, a invertir en un molino, que no nos atemos a ninguna marca en particular, aún esta sea de nuestro mejor amig@... Aun así, sea local o no.

 

‘’Mereces lo que sueñas’’ Gustavo Cerati